Cerca del Baño

-No tenía conclusiones. Solo favores que pedir. Vos sabes. La gente es más que interesada en esos aspectos.-... A veces no lo escuchaba. Solo escuchaba el sonido del cepillo de dientes, el sonido del agua escapando por el sifón, el sonido de las teclas de caucho del control remoto, el sonido de mi píe rascando mi pierna izquierda. La noche caía demasiado deprisa.

Yo no podía dormir. Me levante y comencé a buscar las pastillas de dormir. Me embutí dos a la boca y las mastique saboreando cada trozo. Sonreí con los ojos cerrados mientras mascullaba mis pastas. Amaba esos momentos de intimidad perpetua. Allí no existía nadie más, era solo mi gusto y yo, mis papilas y yo, mi saliva y yo, mi lengua, mis dientes y yo.

Él me agarro del brazo y me sacudió como despertándome y me dijo -Hace rato no te despedís, ni me das las buenas noches, ni me besas...-. Traté de abrazarlo, abarcarlo todo, y luego le di un beso profundo. Un beso de 5 minutos. Un beso de despedida. Un beso con dolor.

Me quedé mirándolo a los ojos luego de separar mis labios y le acaricie sus cejas. Él me devolvió la mirada. Sus ojos grandes se arrugaron. Salió corriendo al baño a jugarse la boca mientras me insultaba. Sonreí, de nuevo con la boca cerrada. Tenía rastros de las pastillas aun en mis labios. Él aún las tenía en su lengua y garganta.

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