Domingo en amarillo

Un jugo de mango, tamaño grande, relleno de cubos de hielo. Esa es la solución ideal que engullo con placer sin miedo despues de una exagerada noche. Me quedo mirando el contenido amarillo y espeso que se diluye con el agua que fluye del hielo, aplastado por el calor de la mano, de mi cuerpo, por el calor congestionado en esta habitación. Tengo una manilla de papel colgando de la mano, descolorida y rota, símbolo de todo lo que conquisté durante la noche.

Antes del jugo de mango, estaba comiendo una pizza de aceitunas, sólo de aceitunas verdes y negras cortadas en rodajas cuando se acercó Mario y me presionó el hombro a manera de saludo, un saludo continuo e inolvidable. Perpetuo, encerrado sin tiempo y espacio en la cabeza de los dos despues de una noche atravezada con cuchillo y drogas blancas y dolor. Muchos gritos y dolor.  Mario sabía donde habpia tenido encajado una cuchilla fría dentro de mi carne y había transofrmado ese recuerdo en un saludo, en apretón de manos, de complicidad.

Estaba agotado así que lo saludé por encima del hombro mientra seguía rumiando la pizza desinteresado el mundo exterior. Mario se sentó al frente mio con una cerveza en la mano. Yo no quería hablarle no quría verlo, quería comer y retirarme. Como no le dirijí la palabra, sacó uno de sus marlboro y empezó a fumar arrojando el humo hacia mi cara. 

- Esta bien, no hay necesidad de ser un cabrón y arruinar la pizza. ¿Para donde queres que te acompañe esta noche? - le pregunté sin mirarlo a la cara.

- No hay un dato concrteo pero sé que hay una fiesta en el altillo de la casa abandonada de los Molina, la que queda sobre el río. Tiene buena vista y la organizan unos transexuales de la Academia de la voz por lo que espero buenos productos - Mario respondía mientras arrojaba el humo hacia la sombrilla que sostenía la noche sobre nosotros con levedad, ausentandola lo más posible de mi y de mis ambiciones. La noche y yo no eramos buenos amigos.

- Ok. Vamos pero llevamos una botella de ginebra sin hielo. Ya estoy cansado de los gintonics y de los galanes que se aparecen a pedir bebidas frías como si fueramos un bar. Creo que es hora de empezar a tomar por shots como la reina debe hacer en sus noches de lujuria. -


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