Todo blando como derretido.
Entonces.. quería golpearle el rostro. Quería caminar, acercarme con cara de gueva y agredirlo. Pegarle. Pegarle con un palo, con una roca, con mis puños, arrancarle la ropa y arrojarlo a un río de cabeza. Era lo que me llenaba la frente, sentía el flujo de violencía y rabía en mí, palpitando en las sienes.
- Hola ¿cómo te fue? - me preguntó y yo avanzaba.
Yo el miraba de reojo con lastima... no.. con rabia. Me dolía en el pecho la falsa satisfacción de que al menos estuviera otra vez de nuevo conmigo.. Yo sabía que pensaba y que quería uqe había hecho y con quién.. pero estaba ahí. Su presencia me llenaba, me llenaba de un placer liquido que evaporaba mi rabía y mi histería y luego ya no quería lastimarlo pero quería acariciarlo, comprenderlo, entregarle mis manos y mi rostro y ser feliz.
- Me fue bien.. Encontré dos de los paradigmas que estabamos resolviendo en el laboratorio alrededor del virus. En general fue un éxito - le respondí con las manos apretadas en los puños y no quise pensar más en él. Me acordé de un chocolate que em había regalado cuando empezamos a salir. Una pequeña chocolatina JET. La recibí en mi mano y luego la coloqué en el bolsillo de mi camiseta blanca, al lado de mi corazón y empezé a abrir mi corazón y a derretirme por él. Me quedó una gran mancha en esa camiseta que era como un recordatorio, una premonición de cómo avanzarian las cosas directo al desastre.
- Hola ¿cómo te fue? - me preguntó y yo avanzaba.
Yo el miraba de reojo con lastima... no.. con rabia. Me dolía en el pecho la falsa satisfacción de que al menos estuviera otra vez de nuevo conmigo.. Yo sabía que pensaba y que quería uqe había hecho y con quién.. pero estaba ahí. Su presencia me llenaba, me llenaba de un placer liquido que evaporaba mi rabía y mi histería y luego ya no quería lastimarlo pero quería acariciarlo, comprenderlo, entregarle mis manos y mi rostro y ser feliz.
- Me fue bien.. Encontré dos de los paradigmas que estabamos resolviendo en el laboratorio alrededor del virus. En general fue un éxito - le respondí con las manos apretadas en los puños y no quise pensar más en él. Me acordé de un chocolate que em había regalado cuando empezamos a salir. Una pequeña chocolatina JET. La recibí en mi mano y luego la coloqué en el bolsillo de mi camiseta blanca, al lado de mi corazón y empezé a abrir mi corazón y a derretirme por él. Me quedó una gran mancha en esa camiseta que era como un recordatorio, una premonición de cómo avanzarian las cosas directo al desastre.


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