Un sandwich de crema dental
Era de día... o de tarde.. cayendo la tarde creo. Salí de algún lugar caminando, siguiendo el mismo camino de una mujer rubia de edad. Yo llevaba una maleta y unos zapatos grises, mis zapatos grises que están desgastados y un poco rotos. Luego pasaba una calle y ella cruzaba a la derecha.
Yo seguía derecho consciente de que por allí llegaría a mi casa. Estaba en un edificio de apartamentos enorme con locales en el primer piso. Recordaba que allí había almorzado alguna vez con mis compañeros de trabajo. Luego encontraba un lugar donde vendían sándwiches. Uno de esos locales pequeños y apretados donde el mobiliario parece abarcarlo todo. Yo tenía una camiseta negra y estaba desnudo de la cintura para abajo. Cuando me daba cuenta de mi desnudéz me amarraba una cobija como si acabara de despertar, era como una sabana suave de algodón con flores... con estampado de flores. Me ofrecieron el recomendado que llevaba una extraña salsa con crema dental. Lo acepté y pagué. Luego me acomodé la cobija en la cintura y esperé mientras me preguntaban sobre mi estado. Les decía que había pasado por momentos duros de mi vida que ellos no sabían. Luego sacaban un queso gigante del horno (o del vapor) y lo porcionaban con una especie de pala. Yo entraba en otra sala donde estaba unos amigos comiendo, bebiendo y fumando.
Ya estaba vestido y bañado... recuerdo que fue un estado temporal, un estado roto como en el que estoy ahora. Un estado sin explicación. Me moví a la siguiente habitación a pedir aceitunas y quesos para acompañar mi sandwich y había más gente alrededor de una mesa cuadrada en el centro de la habitación, ellos estaban sacando insumos de la nevera y de la despensa. Fue emocionante y me dio apetito. Luego ya me veía limpio y rubio. No era yo, mi yo real el que escribe. Era otro tipo de pelo corto, rubio y de piel blanca con ojos grises. Vestía una camiseta blanca de lino, fresca para el atardecer.
Me miré y sentí desconcierto y felicidad por mi estado. Por ese tipo que no era yo y que sabía que podía cambiar, transformarse de la crisis. "La reconstrucción es posible", lo leí en mis ojos a través del reflejo mismo del sueño. Me tranquilicé y dormí en paz porque era posible otro yo. No este, decadente y lleno de dudas, con afán de llegar a ningún lado y con ganas de huir sin un plan.
¿Debo ser reflexivo y comerme el sandwich de crema dental para encontrar mi queso blanco que me guíe y me ilumine para salir adelante? ¿Debo enfrentarme a mí mismo en las peores condiciones y miedo para desbaratar lo que siento y reconstruirme? Todo lo sé y a todo le tengo miedo. El paso es verme al espejo de mi sueño, observarme a mí mismo y decidir en qué me quiero transformar.
¿Escogeré el lado oscuro o la ambivalencia, o me voy y me zambullo en el cambio radical que palpita en el fondo, dormido, desnudo y con una cobija en el cinto?
Envoyé de mon iPhone


Comentarios
Publicar un comentario